El impacto psicológico del terremoto en el trabajo: cómo identificarlo y qué puede hacer su empresa

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Impacto psicológico del terremoto en trabajadores de Colombia

Después de un evento como el terremoto del pasado 10 de agosto, la conversación suele centrarse —con toda razón— en los daños materiales y en las personas que perdieron algo tangible: una casa, un negocio, un ser querido. Pero existe otra afectación que casi nunca se ve a simple vista, y que puede prolongarse mucho después de que el suelo dejó de moverse: el impacto psicológico en las personas que vivieron el sismo, incluso quienes no sufrieron pérdidas materiales directas.

Ese impacto psicológico no distingue entre quienes estaban en su casa y quienes estaban en su lugar de trabajo. Y para las empresas, entender esto no es un gesto opcional de buena voluntad: es parte de cuidar genuinamente a las personas con las que se trabaja todos los días.

Este artículo está pensado tanto para personas del común como para líderes de equipos de trabajo, y busca responder de forma clara cómo se manifiesta este impacto psicológico, qué señales conviene observar y qué se puede hacer al respecto.

Por qué un terremoto afecta emocionalmente incluso a quien no resultó herido

Es común pensar que el impacto psicológico solo le ocurre a quien vivió una pérdida directa. Sin embargo, el cerebro humano reacciona ante una amenaza real a su seguridad, sin importar si esa amenaza terminó en una tragedia personal o no.

Sentir que el piso se mueve, no saber qué está pasando, la incertidumbre sobre la seguridad de la familia, el ruido, la posibilidad de tener que evacuar: todo esto activa una respuesta de alerta en el cuerpo que, en muchas personas, no se apaga apenas termina el sismo. Puede seguir presente durante días, semanas o incluso meses, especialmente si hay réplicas o si la persona sigue expuesta a noticias constantes sobre lo ocurrido.

Esto no es una debilidad ni una exageración. Es una respuesta natural del cuerpo y la mente frente a una situación que, de hecho, fue real y potencialmente peligrosa.

Cómo se manifiesta el impacto psicológico después de un sismo

El impacto psicológico después de un terremoto puede presentarse de formas muy distintas según cada persona, pero existen manifestaciones comunes que vale la pena conocer:

  • Sensación constante de alerta o nerviosismo, incluso en momentos de calma aparente.
  • Dificultad para dormir o sueño interrumpido por pensamientos relacionados con el evento.
  • Palpitaciones o tensión física ante ruidos fuertes, vibraciones o movimientos inesperados.
  • Recuerdos intrusivos del momento del sismo, que aparecen sin que la persona los busque.
  • Irritabilidad o cambios de ánimo que antes no eran habituales en esa persona.
  • Evitación de ciertos lugares o situaciones relacionadas con el evento, como edificios altos o espacios cerrados.
  • Dificultad para concentrarse en tareas cotidianas, incluso simples.

 

No todas las personas presentan todas estas señales, ni con la misma intensidad. Para muchas, este impacto psicológico disminuye de forma natural en los días siguientes. Para otras, puede persistir más tiempo y requerir acompañamiento.

Señales que un líder o compañero de trabajo puede observar en el equipo

En el entorno laboral, el impacto psicológico no siempre se expresa con palabras. Muchas veces se nota a través de cambios de comportamiento que un líder o un compañero cercano puede llegar a percibir:

  • Una persona que antes era puntual empieza a llegar tarde o a ausentarse con frecuencia.
  • Cambios notorios en el estado de ánimo o mayor sensibilidad ante situaciones cotidianas.
  • Dificultad para mantener la concentración en tareas que antes resolvía con facilidad.
  • Aislamiento de compañeros con quienes antes tenía buena relación.
  • Reacciones de sobresalto ante ruidos, vibraciones o anuncios de simulacros.
  • Comentarios recurrentes sobre el miedo a que algo similar vuelva a ocurrir.

Ninguna de estas señales, por sí sola, significa necesariamente algo grave. Pero cuando se presentan de forma sostenida en el tiempo, son una invitación a acercarse con empatía, no a ignorarlas ni a exigir que la persona «vuelva a la normalidad» de inmediato.

Reconocer estas señales a tiempo, y contar con un proceso estructurado para hacerlo, es justamente uno de los objetivos de una batería de riesgo psicosocial bien aplicada: no busca etiquetar a nadie, sino entender cómo está realmente el equipo detrás de los indicadores de productividad.

Qué puede hacer una empresa para acompañar a un equipo con impacto psicológico tras una emergencia

Las empresas no tienen que convertirse en centros de atención psicológica para marcar una diferencia real. Existen acciones simples, humanas y al alcance de cualquier organización:

  1. Reconocer abiertamente lo ocurrido. Un simple espacio donde el equipo pueda hablar de lo que vivió, sin presión, ya tiene valor.
  2. Flexibilizar cuando sea posible. Ajustar plazos, permitir pausas o adaptar cargas de trabajo en los primeros días después del evento.
  3. Evitar minimizar lo que las personas sienten. Frases como «ya pasó, hay que seguir» pueden generar más distancia que alivio.
  4. Facilitar información clara y verificada sobre la situación, en lugar de dejar que la incertidumbre se llene de rumores.
  5. Ofrecer acompañamiento profesional cuando la empresa cuente con ese recurso, o informar sobre líneas de ayuda disponibles.
  6. Dar el ejemplo desde el liderazgo. Un líder que reconoce que también le afectó lo ocurrido facilita que otros se sientan en confianza de hacer lo mismo.

Ninguna de estas acciones requiere una gran inversión. Requieren, principalmente, disposición genuina de cuidar a las personas más allá de su rendimiento.

Cuándo el impacto psicológico necesita apoyo profesional

La mayoría de las reacciones descritas anteriormente son respuestas normales que tienden a disminuir con el tiempo, el descanso y el apoyo del entorno cercano. Sin embargo, existen señales que indican que el impacto psicológico requiere apoyo profesional, ya sea a través de la EPS, un psicólogo particular o líneas de ayuda:

  • El malestar no disminuye después de varias semanas, sino que se mantiene igual o empeora.
  • La persona evita por completo actividades cotidianas que antes realizaba con normalidad.
  • Hay dificultad significativa para dormir, concentrarse o realizar tareas básicas de forma sostenida.
  • La persona expresa sentirse abrumada de forma constante, sin poder manejarlo por sí misma.

En Colombia, la Línea 106 ofrece apoyo psicológico gratuito y confidencial las 24 horas del día, disponible para cualquier persona que sienta que necesita hablar con alguien, sin necesidad de que la situación se considere «grave» para llamar. Pedir ayuda en estos casos no es un signo de debilidad, sino de cuidado propio.

Este es precisamente el tipo de acompañamiento que buscamos ofrecer a las organizaciones: no solo cumplir con un indicador de bienestar, sino contar con un proceso real que permita identificar cuándo un colaborador necesita apoyo, y actuar a tiempo.

Cuidar la mente también es parte de cuidar a las personas

El terremoto dejó huellas visibles en algunas ciudades del país, pero también dejó un impacto psicológico menos visible en miles de personas que lo vivieron, sin importar si estaban en su casa o en su trabajo. Reconocer esto abiertamente, sin miedo ni vergüenza, es el primer paso para que ese impacto psicológico no se prolongue más de lo necesario.

Desde Intersalud Ocupacional, creemos que la salud mental de los trabajadores merece el mismo cuidado técnico y humano que cualquier otro riesgo laboral. Acompañamos a las empresas colombianas en la gestión del bienestar emocional de sus equipos, especialmente en momentos donde ese acompañamiento realmente importa. Si su empresa quiere conversar sobre cómo apoyar a su equipo en este momento, puede escribirnos por WhatsApp.

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